Graffiti sobre trenes, fotografía y Subterráneos / Javier Abarca

Cuando el graffiti contemporáneo nació en el Nueva York de los años setenta, el juego consistía en hacer circular tu nombre a través de la ciudad pintándolo en los costados de los vagones del metro, un soporte extremadamente visible. El contacto con los espectadores era directo, y los vagones podían circular durante meses o incluso años antes de ser borrados. En los ochenta multitud de adolescentes europeos comenzamos a reproducir esta práctica, pero en nuestras ciudades los vagones pintados no llegaban casi nunca a ser puestos en circulación.

A diferencia de los escritores originales, nosotros no pintábamos los trenes para que nuestros nombres fueran visibles. En casi todos los casos sabíamos que solo los verían los empleados del metro encargados de su limpieza. Pintábamos los vagones sobre todo por tradición, por reproducir un fenómeno que nos fascinaba. De modo que, para tener prueba de cada hazaña, había que documentar las pinturas después de ejecutarlas. Para los escritores de graffiti europeos la fotografía fue desde el principio el soporte principal.

Una consecuencia del uso de la fotografía fue la posibilidad de ampliar la audiencia. Las imágenes se intercambiaban por correo y se imprimían en fanzines, y para los escritores más ambiciosos la competición pasó pronto a tener escala internacional. Esto hizo que los viajes se hicieran cada vez más comunes, hasta convertirse en un elemento central de la cultura. Hoy, los escritores especializados en trenes no se centran necesariamente en sus propias ciudades, su principal meta es a menudo pintar vagones de los sistemas de transporte de diferentes ciudades, cuantas más mejor.

Aunque en algunas ciudades los vagones pintados han llegado a circular de forma habitual, en la mayoría siguen siendo borrados antes de que nadie los llegue a ver. El resultado del trabajo sigue por tanto siendo el trofeo en forma de fotografía, imágenes que los escritores acumulan en sus álbumes personales. Algunos las guardan celosamente y solo las muestran a personas cercanas, otros se apresuran a publicarlas en medios especializados y redes sociales.

Durante estos treinta años el fenómeno no ha dejado de crecer, y la competición por destacar es cada vez más dura. Como esta competición tiene lugar en la documentación, la técnica fotográfica y videográfica se ha ido sofisticando. Los escritores y grupos más visibles son hoy los que mejor documentan su trabajo en fotografías, y sobre todo en vídeos. En las incursiones actuales no es raro que uno de los participantes se dedique solamente a registrar la acción.

Enrique Escandell - "Subterráneos"

Como saben bien los aficionados a la exploración urbana, uno de los atractivos de la infiltración en infraestructuras es que los ambientes que se recorren resultan muy fotogénicos. Tanto es así que muchos exploradores acarrean en sus expediciones caros y pesados equipos de fotografía. Siguiendo un impulso parecido, a mediados de la década pasada algunos escritores de trenes convertidos en fotógrafos por necesidad comenzaron a centrar su atención en los procesos de infiltración, los particulares espacios en que se desarrollan las incursiones y el intenso ambiente que se crea en ellas. En 2006 el italiano Alex Fakso publicó su sonado volumen Heavy Metal, el libro que inauguró la corriente que se ha dado en llamar graffiti action photography.

Diez años después, los fotógrafos inspirados por el ejemplo de Fakso que han sustituido el aerosol por la cámara se cuentan por decenas, y la fotografía de acción se ha convertido en un género establecido. El valenciano Enrique Escandell, tras quince años implicado a fondo en la primera línea de la escena –aparece en una imagen de Fakso tomada en el metro de Barcelona en 2007–, es uno de estos fotógrafos. Pero las imágenes recogidas en su libro Subterráneos van más allá de los lugares comunes del género. No solamente es un trabajo de fotografía de acción de calidad poco común, es además un completo proyecto artístico que conjuga diferentes tácticas para retratar la experiencia del graffiti sobre trenes con una rara intensidad narrativa.

Enrique Escandell - "Subterráneos"

En la jerarquía de superficies de la cultura del graffiti los trenes se valoran muy por encima de los muros, por tradición y sobre todo por la dificultad que implica pintarlos. En particular los vagones de metro son los objetivos más preciados, y los escritores especializados en este tipo de trenes constituyen el subgrupo más respetado. Esto es así porque la infiltración en túneles y hangares de metro es mucho más compleja y arriesgada que el trabajo sobre otros tipos de trenes, que suelen circular en superficie y dormir en entornos abiertos o incluso rurales.

Los fotógrafos de acción documentan mayoritariamente graffiti sobre trenes de superficie. Escandell, en cambio, muestra en Subterráneos cinco años de trabajo a través de Europa dedicados solo a los sistemas de metro y a la élite de escritores que los explora. Esto supone un particular nivel de implicación y esfuerzo, pero sobre todo permite que las fotografías registren entornos y procesos de infiltración más interesantes y con mayor potencial visual y narrativo.

Un adjetivo usado a menudo para describir la fotografía de acción es “atmosférico”. Lo habitual en el género es capturar el ambiente de las incursiones, y abundan los cuerpos borrosos en movimiento. Las fotografías de Escandell son, en cambio, llamativamente nítidas. Este lenguaje hace posible ir más allá de lo atmosférico para adentrarse en el más difícil y rico campo de lo narrativo. En sus mejores instantáneas Escandell es capaz de identificar y registrar puntos de inflexión en la acción que proyectan la intriga y la tensión de todo un relato.

Pero lo que más distingue a Subterráneos es que no se trata en realidad de una simple serie de graffiti action photography. La capacidad de Escandell para identificar imágenes que condensan la narración va más allá de los límites de ese género. Subterráneos incluye dos series que son dos puntos de vista inéditos en la exploración fotográfica del graffiti sobre trenes. Dos raros casos de imágenes muy simples y abstractas repletas de contenido narrativo.

Una de estas series consiste en primerísimos planos de las rejillas que cierran los respiraderos que comunican el suelo de la calle con los túneles del metro. Cuando los escritores fuerzan con radiales estas entradas, las compañías de transporte vuelven a soldarlas. Este proceso se repite indefinidamente, y las rejillas se llenan de violentos parcheados de metal fundido en los que las historias se superponen.

La segunda serie se compone de crípticas imágenes negras salpicadas de pequeños puntos de colores. Se trata de escaneos de abrigos usados por escritores en túneles de metro. En estos espacios cerrados la pintura de los aerosoles flota en el aire y desciende poco a poco, depositándose en la ropa como una lluvia de partículas. En cada una de las constelaciones registradas por Escandell están acumuladas múltiples incursiones en túneles de diferentes puntos del mundo.

El último componente de Subterráneos son las imágenes fotocopiadas que aparecen contrapuestas a las fotografías de acción. Se trata de instantáneas capturadas por la policía y las compañías de metro y usadas como documentación incriminatoria en juicios contra escritores. Nativo de la era postfotográfica, Escandell combina con naturalidad su propio trabajo de autor con estas imágenes apropiadas y permite así al espectador empatizar también con los policías y vigilantes de seguridad, ese otro bando que hace posible el juego. Se trata de nuevo de fotografías potentes tanto en su forma como en su capacidad de evocar la intensidad de la vivencia, y complementan con eficacia la narración recogida en Subterráneos.

Enrique Escandell - "Subterráneos"

Enrique Escandell - "Subterráneos"

Enrique Escandell - "Subterráneos"

Javier Abarca

Artista, investigador y docente especializado en graffiti y arte urbano. Figura principal de la primera generación del graffiti español, impartió entre 2006 y 2015 una asignatura sobre graffiti y arte urbano en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid en Aranjuez. Publica desde 2008 la web Urbanario. Es fundador y director de la feria editorial Unlock y del congreso Tag Conference.

Abarca es un especialista reconocido en la escena internacional y presencia habitual en congresos y festivales europeos. Su tesis (2010) y sus textos son citados frecuentemente en la literatura especializada. Trabaja en docencia, crítica, comisariado y dirección de eventos en España y Europa.
javierabarca.es
urbanario.es

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